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LAS PALOMAS Y EL COLOMBÓFILO. LAS DEPORTISTAS Y EL ENTRENADOR


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juan reboso
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LAS PALOMAS Y EL COLOMBÓFILO. LAS DEPORTISTAS Y EL ENTRENADOR

En el mundo hay más de una docena de actividades deportivas en las que intervienen animales, especialmente aves y mamíferos.

En alguna de estas actividades los animales compiten solos entre ellos y en otros lo hacen de la mano de las personas, pero en todos los casos es necesaria la compenetración entre ambos y, generalmente, solo se gana con regularidad cuando el animal y la persona se complementan adecuadamente.

Refiriéndome a la colombofilia, se ha de entender que la deportista es la paloma y que el colombófilo es el entrenador. En el fútbol, por ejemplo, cuando un equipo no funciona, generalmente no se culpa a los jugadores sino al entrenador, que habitualmente es sustituido por otro, cuando no se obtienen los resultados deseados. Los equipos se refuerzan, pero nunca se eliminan a todos los jugadores.

En la colombofilia, cuando de forma reiterada y habitual, no hay triunfos, al igual que en el fútbol, el responsable es el entrenador, es decir, el colombófilo.

Un buen colombófilo puede tener mejores éxitos con palomas de calidad media, que un mal colombófilo con palomas extraordinarias.

No se trata tanto de saber de colombofilia, como de conocer a sus palomas y llevar a cabo un sistema sostenido en el tiempo, dedicándole mucha observación y aplicando mejoras sin sobresaltos ni cambios radicales.

Teniendo un buen palomar, aireado, con rejillas, sin humedad, soleado y limpio: pocas palomas en cada habitáculo, que disfruten del sol habitualmente, que se entrenen de forma paulatina pero prolongada, partiendo de buenas palomas y cruzando bueno con buena, observando el comportamiento de cada paloma, manteniendo una buena salud en el palomar, eliminando palomas enfermas y las que no dan resultados, aportándoles la ración y minerales adecuados, aplicando un sistema, conociendo las condiciones o cualidades físicas que han de reunir las palomas y aprendiendo a mantener una estrecha relación con las palomas hasta llegar a conocer si la paloma está o no está en condiciones de competir, PUEDE QUE SE EMPIECEN A COSECHAR ÉXITOS, porque entonces, se puede ser un buen entrenador o, por lo menos, llegar a serlo.

juan reboso.

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Columba Livia
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LAS PALOMAS Y EL COLOMBOFILO, UNA FAMILIA

Una familia, LAS PALOMAS Y EL COLOMBOFILO
En la historia de modestos colombófilos que han conseguido grandes resultados, sin invertir apenas dinero en comprar palomas, sin grandes instalaciones y sin pedigríes de especial relevancia, el denominador común en todos ellos, es la especial relación de afectividad que tienen con sus palomas y éstas con ellos. Sobre esa realidad me he atrevido a formular las siguientes reflexiones.
Muchos tratan de llegar al éxito rápidamente procurando disponer de un equipo de palomas de la mayor calidad posible, quieren que sean las más rápidas, o las más resistentes. No dudan incluso, en invertir comprando descendientes de destacados ejemplares de otros palomares muy laureados, pensando que con tan ilustres refuerzos llegaran sin problemas a las metas propuestas. No obstante, olvidan fomentar un vínculo muy importante con sus palomas, el emocional, la familiaridad, la complicidad. Otros en cambio, una minoría, parecen no tener prisas en la obtención de resultados y disfrutan de la simple compañía de las palomas, dedican el tiempo necesario a fomentar esa especial relación. Vemos que tienen una extremada familiaridad con ellas, las palomas se encuentran totalmente relajadas y confiadas, les dan de comer de la mano, se les posa en su cabeza, o en el hombro, las toman en la mano sin que apenas se resistan, les pican los zapatos o los cordones, les hablan y parecen que comprenden lo que se le dice, juegan con ellas haciéndolas rabiar agitando cariñosamente su pico,… etc. Estos colombófilos conocen perfectamente cada una de sus palomas, con una simple mirada saben detectar como se encuentran, de salud, de ánimo, o si están o no en perfecto estado para competir. Tienen una especie de “sexto sentido” que les hace darse cuenta, si sus palomas tienen o no algún problema aunque no sea visible a primera vista. 0bservan si han defecado durante la noche en el mismo lugar de su posadero, si han amanecido con el buche limpio y sin granos,..etc. No medican casi, y su mejor remedio es el cariño y el afecto que les demuestra a ellas y a su vez el afecto lo recibe de ellas. Estas palomas, en algunos casos, no llegan a tener la misma velocidad, capacidad de orientación y resistencia que otras competidoras, pero sin embargo, son capaces de vencerlas en concurso, porque suple sus carencias orientativas o físicas, con un deseo insuperable de volver a su casa y estar con su familiar amigo el colombófilo.
Esto que puede resultar para algunos una cursilería sin fundamento, ha sido expuesto con anterioridad, de manera clara y contundente, por muchos expertos colombófilos. Incluso se ha demostrado que al sustituirles el cuidador, las palomas han desmerecido enormemente, perdiendo totalmente la competitividad que las caracterizaba.
Un palomar que en este sentido me llamó la atención fue cuando visitamos en Leernes el palomar del gran campeón Belga Marc Roosens.
Entramos en el palomar unas 20 personas, ninguna paloma se movía de su saltadero ni de su nidal. Cuando le dije que me cogiera un macho que me agradó a la vista, me señaló con la mano que lo cogiera yo mismo. Con asombro cogí el macho que no se movió de la percha en que estaba. Las palomas eran como Marc Roosens un hombre reposado, tranquilo y con una paciencia inmensa.
Personalmente, en Santa Cruz de Tenerife he tenido el privilegio de conocer en plena acción algunos de esos magníficos colombófilos que tienen ese especial vínculo afectivo con sus palomas. En varias ocasiones en que visité sus palomares, me quedé asombrado ante la demostración de familiaridad con sus palomas, estos colombófilos casi tenían que apartarlas para no pisarlas al caminar, le picoteaban cariñosamente los pantalones, los zapatos, en la mano, en todos lados, las tomaba en la mano sin que se resistieran lo más mínimo, e incluso al soltarla, la paloma volvía a su lado como agradeciendo el gesto de haberla tenido.
Recuerdo a Joaquín Álvarez Bello (Quino), campeón en varios años (década de 1975 al 1985), del Circulo Colombófilo hasta que con gran pesar tuvo que dejar las palomas.
Todo ello, demuestra que hay colombófilos cuyos éxitos han trascendido de manera notable, y en ello ha tenido mucho que ver esa familiaridad, esa especial relación con sus palomas, o lo que es lo mismo la “mano” que han logrado tener, lo que demuestra bien a las claras, que todo ello juega un papel muy importante en los buenos resultados, aunque a muchos les pueda resultar ciertamente irrelevante.
Esto lo he traído a colación en esta Entrega de Premios porque el máximo galardón que hoy entregamos “El Campeón Social 2015” recae sobre uno de los colombófilos que tienen esa afectividad y familiaridad con sus palomas que hace que otros palomares no le puedan batir, se trata de José Manuel Jordán Mesa (Manolín Jordán) uno de los colombófilos cuya trayectoria deportiva a lo largo de los últimos 40 años es encomiable, avalados por 11 campeonatos sociales y 11 subcampeonatos sociales. Creo que en Tenerife no existe nada igual.
Como quiera que siempre exista una constante crítica destructiva sobre los Campeones deseo expresar mi pensamiento al respecto:
“A los CAMPEONES se los admira y se los respeta, son quienes mejor hicieron las cosas a lo largo del año, fueron quienes vieron los que otros no vieron y tuvieron esa cuota de suerte, para llegar a lo más alto”.

juan reboso
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EFECTIVAMENTE, TIENE RAZÓN

Efectivamente, es algo que ya expuse en mi comentario cuando he dicho: " aprendiendo a mantener una estrecha relación con las palomas hasta llegar a conocer si la paloma está o no está en condiciones de competir"

En una ocasión visité el palomar del mencionado Don Manuel Jordán Mesa (Manolín Jordán) por el que siento un gran aprecio y ya, en su momento, hice un comentario al respecto. Y, efectivamente, mantenía tan estrecha relación con sus palomas que alguna le comía en la mano.

Tal vez esa relación entre el colombófilo y la paloma, junto con la salud, sean los dos elementos más importantes para tener existo en la colombofilia. Aunque, para poder tener las palomas en buen estado de salud se requieren algunas condiciones imprescindibles para ello.

De cualquier manera, creo que la colombofilia, como cualquier otra actividad, se pude considerar como un hobby o entretenimiento y, a partir de ello, cada cual se fijará un objetivo con el que mejor disfrutar. Aunque, de lo que conozco, todos los colombófilos quieren ganar llegando, en algunos casos, a ser una auténtica obsesión.

En el otro extremo están las personas que mantienen palomas sin competir con ellas y, en medio, aquellos que disfrutan con sus palomas sin que el ganar signifique tanto como para sacrificar otras cosas por dedicarlo a las palomas.

De cualquier manera, retomando mi primer comentario, no hay colombofilia sin palomas, pero tampoco la habría sin colombófilos.

juan reboso.

Francisco Duart...
Imagen de Francisco Duarte Palmero
SIN LUGAR A DUDAS.

Completamente de acuerdo con lo comentado por ambos, ya alguna vez lo apunté por aquí.

Un saludo.